UN SER EN BUSCA
UN SER EN BÚSQUEDA Lutero, para mí, fue un monje católico atormentado por las preguntas que hacía ya las que la religión no le daba respuestas satisfactorias. Viviendo en una época dorada, cuando muchos genios paseaban por las calles de Florencia, Milán, Roma (Da Vinci, Miguel Ángel, Erasmo, Tomás Moro, entre otros), influenciados por las ideas humanistas y renacentistas, apenas podía dormir con sus atormentadoras preguntas. Un día le cayó un “rayo” en la cabeza y tuvo la iluminación de la “justificación por la fe”, salió a proclamar, puso las 95 tesis en la puerta de la Catedral y se convirtió en una celebridad. Nada más ingenuo e ingenuo he sido durante mucho tiempo. Era más fácil creer en el destello que le dio la formulación central de sus ideas que investigar, estudiar y leer mucho para entender el proceso de construcción del pensamiento de Lutero. No me considero un experto en Lutero y su teología. Estudié mucho sobre la Reforma y apenas entiendo lo que pasó y lo que ...