¿EL REFORMADOR INFLUYÓ EN LOS RADICALES?
¿EL REFORMADOR INFLUYÓ EN LOS RADICALES?
La Reforma Radical (21 de enero de 1525) se produjo poco después de la publicación de las 95 Tesis de Lutero (31 de octubre de 1517). Es común mencionar que Lutero influenció a los anabaptistas. Tengo mis dudas y objeciones.
En un momento en que las comunicaciones no eran fáciles y, considerando las distancias entre Wittenberg y Zúrich (algo como 700 kilómetros), parece una temeridad decir que, en este breve tiempo, Blaurock, Mantz y Grebel se vieron influidos a punto de desencadenar la reforma con la magnitud que hicieron. Las ideas defendidas por Lutero, como es bien sabido, circulaban entre los prerreformistas desde hacía más de un siglo. Lo de Lutero fue kayrós: estuvo en el lugar correcto en el momento de la importancia correcta, puso sus ideas en el lugar correcto para que se hicieran públicas, y pudo sintetizar lo que se había dicho y defendido durante mucho tiempo.
Si los reformadores clásicos pretendían volver al pasado y redescubrir la Iglesia primitiva, no se podía esperar que fueran revolucionarios. En cambio, fueron y son considerados reformadores. El objetivo era cambiar la Iglesia existente. No lo lograron y fueron expulsados. En el caso de Lutero, también renunciaba a continuar al romper la bula que lo excomulgaba.
Las críticas de los radicales dirigidas inicialmente a Zwinglio (no llevó hasta las últimas consecuencias sus tesis bíblico-teológicas) y, posteriormente, se extendieron a los demás reformadores, mostrando que había un camino por recorrer que los tres reformadores clásicos no querían seguir, por conveniencia o negligencia.
Es cierto que la tesis luterana de que el Papa no tenía poder para perdonar los pecados (que ya habían afirmado antes Wycliffe, John Hus, los valdenses, Staupitz, Tyndale y los lolardos, por nombrar algunos), atacó el poder espiritual y político de la Iglesia. Lo mismo puede decirse del poder de excomulgar. Con estos dos pilares del poder papal eliminados, la Iglesia se vió en crisis. Pero seguía siendo la Iglesia-Estado. Lutero se asoció con el rey para sobrevivir, y Calvino y Zwinglio participaron activamente en los Consejos Municipales, incluso en decisiones controvertidas (las condenas de Servet y Mantz).
El bautismo se consideraba necesario para que un niño se convirtiera en miembro del estado y recibiera derechos y privilegios (como casarse, poseer propiedades y participar en asuntos cívicos). No fue meramente un acto religioso, sino que impactó profundamente en la vida ciudadana. Cuestionar el bautismo era atacar el poder del estado para negar los derechos civiles a las personas no bautizadas. Negando la validez del bautismo infantil, además de hacerlo sobre bases bíblicas algo anémicas, los reformadores radicales atacaron el "talón de Aquiles" de la relación entre Iglesia y Estado. Al sostener la inutilidad del bautismo infantil y la necesidad de ser rebautizados como un acto de libre decisión, le quitaron el poder al Estado y lo colocaron en el individuo.
Por ello, defendieron la libertad de pensamiento, opinión y decisión como una necesidad lógica. Ya no era el Estado el que decidía a qué religión pertenecerían sus súbditos, sino que cada uno debía elegir consciente, lúcida y libremente. Por lo tanto, es claro que el Estado y la Iglesia tenían sus "razones" para perseguir a los anabautistas. Eran verdaderos "subversivos", ya que presentaban una "sub-versión" (versión alternativa) de la verdad oficial. En ese caldero de los que se sentían amenazados estaban también los reformadores, pues la postura anabautista era una crítica a la reforma incompleta que estaban llevando a cabo.
Es comprensible por qué los anabautistas fueron asesinados en masa, comenzando por los primeros que fueron rebautizados.
Marcos Inhauser
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