LA TEOCRACIA POSIBLE
LA TEOCRACIA POSIBLE
Si ni el antiguo Israel ni Jesús validaron el modelo teocrático de gobierno, ¿es posible? ¡Si es! Es cuando el individuo decide que su vida será guiada por los valores del Reino de Dios. Es una teocracia personal, donde Dios gobierna la vida individual.
Esta decisión de vivir la teocracia, sin embargo, no puede ser individualista, del sujeto aislado. Debe tomarse y vivir en comunión con otros que deciden lo mismo. Es autocracia vivida en la dimensión del cuerpo de Cristo, en comunión con los demás.
El hecho de querer vivir la teocracia en vida no da derecho a nadie a imponer su decisión a otras personas. Las convicciones pueden y deben ser compartidas, no para promover discordias y divisiones, sino para que, en el intercambio de entendimientos, puedan enriquecer a los demás. En esta dimensión no se utiliza la expresión “estás equivocado”, sino “yo pienso diferente”.
Las teocracias individuales y comunitarias (cuando un grupo decide vivir de acuerdo con los valores del Reino) pueden y deben existir, en los parámetros del respeto a la libertad de opinión y decisión, en el ejercicio del derecho de expresión y asociación, en respeto a las diferencias, creyendo cada uno que su visión e interpretación son parciales y nunca absolutas. Las teocracias individuales y comunitarias solamente existen cuando no hay imposición de credos o confesiones, interpretaciones y legalismos. La verdad no es algo defendido con uñas y dientes, sino un proceso comunitario en un camino que no tiene fin, porque la verdad está en el siguiente paso. La certeza de que no se tiene la verdad, sino que se la busca con sinceridad, es fundamental en la vida de comunión.
La existencia de imposiciones dogmáticas, teológicas, doctrinales y legalismos evidencian que el modelo aplicado no es una teocracia, sino una dictadura religiosa cristiana.
Marcos Inhauser
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